La Línea Maginot fue un sistema de fortificaciones defensivas que construyó el estado francés de acuerdo a la idea del general André Maginot al terminar la Guerra Europea, en vistas a una posible futura invasión alemana. Una inversión millonaria para una gran infraestructura militar compuesta por cientos de galerías y espacios acondicionados para albergar un gran armamento. La defensa de la supuesta libertad ante la amenaza de la supuesta grandeza germánica. Una auténtica tensión entre utopías modernas. En el transcurso de la esperada Segunda Gran Guerra el ejército nazi cruzó la frontera belga y desde Béligca pudo entrar sin mayor problema en Francia, rodeando la Línea Maginot y cogiendo a los franceses en tanga de hilo. Hoy, en los últimos coletazos de la posmodernidad construída sobre las ruinas de aquellas utopías, siento una atracción íntima hacia los macroproyectos fracasados, prototipos de la modernidad, de la era de los grandes discursos.